Se detuvo y permaneció con la mano ilesa apoyada con fuerza contra un árbol, la cabeza gacha y respirando hondo. Cuando las neblinas rojas se disiparon y pudo volver a ver, siguió adelante, pero el ardiente dolor del pecho permaneció igual. ' Deja de pensar en ella' se dijo, sabiendo que era inútil.
Furia; chapter 2; page 26.
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