¿Cómo le decís al amor de tu vida ‘ya no te amo’?, ¿Cómo es posible que todo ese amor que sentías, de a poco se vaya debilitando en vez de creciendo?, ¿Quién creería que ya no pasa nada?, ¿Quién te creería cuando llegues a decir ‘ya no más’? Poco a poco van disminuyendo la pasión y las esperanzas, las ganas de seguir por ese alguien que sientes, no te ama más. ¿Cómo sabes que es posible seguir adelante cuando la persona que mas amaste en tu vida te dejó, si nunca habías amado a alguien como lo amaste a él?, ¿Te das cuenta lo difícil que es para él ver caer una a una las lágrimas de tus ojos?, pero ¿Te das cuenta que mas difícil es para vos aceptar su partida? Él pudo sacar lo mejor y lo peor de su persona, pero lo que nunca le había hecho era daño, hasta que llegó el día de despedirse, aunque ella se muera por dentro cree que estará bien sólo si él es feliz, aunque su felicidad no importe, aunque su felicidad esté con él, ella es capaz de darlo todo por él, porque esté bien, porque sea feliz aunque sea solo o con otra persona. Ella hubiese dado hasta su vida, por él; cree que es la única salida que le queda para no lastimarse ella y para no lastimarlo a él, aunque su partida sea dura, ella está decidida a marcharse para no regresar jamás.
Después de que decidió marcharse, pensó la manera en que lo haría. Miles de opciones se le pasaron por la cabeza y la mejor que se le ocurrió, es la que iba a usar. Iba a hablar con esa persona, con el amor de su vida, iba a pedir explicaciones e iba a explicar qué sucedía. Se preparó y salió para la casa de él. Llegó, lo vio y las lágrimas comenzaron a caer y, por primera vez, dolían, dolían más que todas las maneras que había pensado para irse. Estuvo hablando con él un largo rato y, sin dar vueltas, decidió decirle que se iría, que no podía aceptar la idea de dejarlo, pero su felicidad estaba a costa de la de él. Antes de marcharse, decidió y pidió como último deseo, llevarse un beso de él, uno de esos que hacían que cada centímetro de su cuerpo se estremezca. Lo besó, como jamás lo había hecho, con pasión y con dolor, y se fue sin esperar que él la fuera a buscar. Se subió a un taxi y fue al aeropuerto, a tomar el primer vuelo que venga, a cualquier destino, ella con tal de irse de ese lugar iba a estar un poco mejor. De todos los vuelos, decidió irse a Paris. Mientras cesaba su llanto, ella se fue durmiendo y cuando despertó, ya casi llegaba a destino. Se preparó para bajar con sus cosas, con las lágrimas secas en las mejillas. Llegó a un pequeño hotel y se recostó en una pequeña cama de la habitación que le habían dado, aunque casi no ocupaba nada, ya que se envolvía las piernas con los brazos intentando que el agujero que le producía la angustia, desapareciera. Pasaron horas y horas y sus sollozos continuaban, las lágrimas cada vez eran mas y más, hasta que se levantó y decidió no llorar mas. Comenzó a buscar entre los recuerdos que tenía de él y en eso, encontró una carta que jamás había visto, tenia su letra, esa letra tan perfecta, que le pertenecía a él. Con mucha impaciencia, la abrió, pero se quedó completamente helada, al segundo, recuperó la calma y comenzó a leer.
“Isabella, la verdad no quiero dejarte en un momento así, es demasiado duro para mí, quizá mas que para vos. No es que ya no te ame, porque estoy seguro que lo voy a hacer toda mi vida, pero ya no sé que sucede conmigo. Todo eso que empezó como un amor adolescente, terminó siendo mas fuerte de lo que pensaba, cada momento que estaba con vos mi amor crecía muchísimo, pero tenia miedo de lastimarte; tenía miedo de que termines herida. Sabes que todo lo que hice, lo hice por tu bien. Juro que te amo y que te voy a amar por el resto de mis días, pero no me pidas que te explique el motivo por el cual decido terminar todo acá. Sos lo más lindo que me pasó y que me va a pasar en la vida. Cuidate, donde vayas sabes que te llevas a mi corazón con vos, te amo hoy y toda mi vida.
Dante. “
Después de leer esa carta, se volvió a recostar en la cama a llorar. La leía una y otra vez, no podía creer lo que él le decía, pero ¿cómo era posible que Dante la haya dejado, si la amaba tanto como él decía? Jamás podría saberlo, aunque sea por ahora sabía que con él no podía hablar, entonces decidió contestarle la carta.
“Dante, te juro que no entiendo por qué pasó lo que pasó pero si no queres, no te voy a pedir que me expliques. Quedate tranquilo, que tu corazón va a estar bien cuidado conmigo, yo también te amo y juro que jamás lo voy a dejar de hacer, nunca pero nunca te voy a olvidar, no quiero olvidarte. Sos lo mejor que tuve, porque ya no te tengo, siento que te perdí, espero algún día, poder recuperarte.
Te amo, con toda mi alma, como desde el primer día, como desde el primer beso. Vos también cuidate. Sos mi vida.
Isabella”
Se dirigió al correo y envió la carta, que días mas tarde, llegaría a destino.
Isabella no podía calmarse, sentía que en cualquier momento podría llegar la respuesta de Dante diciendo que quería que ella volviera, y así, fueron pasando los días y no había respuesta alguna pero ella sabia que por nada, debía dejar de estar ahí, tenia el presentimiento de que en cualquier momento, llegaría la carta que ella tanto esperaba. Pasaron semanas y al fin, llegó la carta que ella había estado esperando, su amor le había contestado.
“Isabella, quedate tranquila, cuando pueda darte una explicación, te juro que te la voy a dar y te aseguro que nos vamos a volver a ver, los días se me hacen demasiado largos si no estas conmigo, te extraño en serio, todo mi cuerpo te extraña, es como si me faltara la vida, no tengo ganas ni de respirar pero si lo hago, es porque sé que vas a volver y por lo menos sé que allá, en París, estas bien cuidada. Espero tu respuesta, como a vos, toda la vida”
En ese mismo instante, una chispa de esperanza inundó su corazón, Dante aun la amaba como desde el primer día y la extrañaba demasiado como para dejar que ella se debilitara. Tomó un papel y pausadamente comenzó a escribir su respuesta, ya que Dante la esperaba, del otro lado del océano.
“Dante, no necesito una explicación, necesitaba saber si me amabas como desde el primer día, te juro que lo único que hago es pensar en vos, pero si me fui de ahí, fue para que pudieras tener tiempo para vos y pensar qué querías. Si queres que vuelva ya a Buenos Aires, puedo volver, si no queres eso, puedo quedarme en París, hasta que vos me digas. Tomate tu tiempo, tranquilo, que yo te voy a esperar toda la eternidad.”
Aquello que un día pareció ser un amor adolescente, hoy era más que eso, era pasión, ambos se necesitaban el uno al otro como el aire para respirar pero tenían el miedo de que si estaban juntos, se lastimasen. La alegría de Isabella, era inmensa, estaba todo el día con una sonrisa y las lágrimas, ya no tocaban su rostro. A los pocos días de contestarle a Dante, llegó la respuesta de él.
“Isabella, volvé por favor, te necesito, no aguanto mas esta distancia que nos separa, te juro que se me esta rompiendo el corazón y tengo miedo de perderte para siempre por una estupidez mía. Te amo, por favor, volvé.
Dante”
Isabella, sin pensarlo, contestó la carta
“Dante, gracias a Dios quieres que vuelva, ya no soportaba mas este lugar sin vos, sin tu sonrisa todos los días. Sabes que jamás me vas a perder porque te pertenezco, soy completamente tuya. Apenas pueda, vuelvo. Te extraño demasiado, por mi, estaría ahora mismo allá pero todavía falta poco tiempo. Esperame por favor. Te amo”
Preparó su valija y se dirigió al aeropuerto, compro el boleto y se subió al primer avión que la llevase directo a Buenos Aires, a ver a su amor. Ahora ella regresaba, con una sonrisa en la cara, todo lo contrario a como había ido a ese lugar, que cree, jamás volvería a pisar. Después de horas de viaje, al fin llegó a Buenos Aires, tomó un taxi y se fue directo a lo de Dante. Tocó la puerta, como sólo ella solía hacerlo y el le abrió, y ahí estaban, frente a frente los dos. Las lágrimas, caían de los ojos de ambos, la felicidad era inmensa, se sentía en el aire. Él la miró y la besó muchísimo mas fuerte que la ultima vez que sus labios habían estado en contacto, la estrechaba fuerte contra su cuerpo, porque sentía que en cualquier momento ella podía irse.
- Dante, mi amor, jamás vuelvas a dejarme, te lo ruego.
- Isabela, quedate tranquila, que nunca más, voy a estar inseguro de lo que siento por vos. Sos mi vida entera y no pienso dejarte ir de nuevo.
Desde ese momento, ellos dos son felices, están juntos y planean la vida que quieren tener como si nunca se hubiesen separado. Continúan juntos, intentando olvidar lo que pasó entre ellos y aceptando que son el uno para el otro, que si no están juntos, no viven. Isabella sabe que a Dante, jamás se le va a volver a cruzar por la cabeza, abandonarla y ella sabe que él la ama con locura, que jamás quiso hacerle daño y que todo el pasado quedó atrás.
[ Es una historia que escribi YO, Candela Jazmin, asique si la ven en algun lado es copiada ¬ . ]
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